EL BUND EN MADRID 360 (ABC)

el bund en madrid 360

Un paso adelante

La cocina china en Madrid sufrió hace un par de años un importante frenazo en cuanto a número de locales. Pero no en lo que se refiere a calidad y a autenticidad, con una oferta que empieza a ser verdaderamente atractiva para quienes disfrutan con la cocina genuina del gran país asiático. Un paso adelante supone la apertura de El Bund, cuyo nombre rinde homenaje al conocido barrio de Shangai. Nada más cruzar la puerta se aprecia que estamos en un lugar por encima de la media en cuanto a su decoración, que recrea el ambiente de una casa shangainesa de los años 30. El más luminoso de los comedores en que se divide el local se abre también a una elegante terraza ajardinada que es uno de los atractivos de esta casa junto a sus razonables precios.

Con frecuencia encontramos allí comiendo a numerosos chinos, lo cual es otra señal muy positiva. Si a dio le unimos detalles muy cuidados tanto en vajillas como en cristalería, un servicio atento y una bodega bastante completa, ya tenemos un buen inicio.

Pero lo importante es la comida. Y en la amplia (quizá demasiado) carta encontramos mucha autenticidad. A algunos no les gustará que aparezcan las fotos de los platos, algo que asociamos con establecimiento para turistas, pero el desconocimiento de muchos de ellos complica en ocasiones la elección. El capítulo más atractivo son los dímsum. Los elaboran a diario y ofrecen una amplia variedad (desde 3,90 €). Destacan los jiaozi, tanto los que se hacen a la plancha rellenos de cerdo y especias como los originales de huevo frito y espinacas, y los llamados Shangai, con un relleno de carne muy especiada. Del resto de entradas, prueben los tendones de ternera en fiambre, ligeramente picantes. O los callos. O las ancas de rana. Buen detalle la continua presencia de verduras fresca en los platos.

Acento Sechuán

En los principales, mucho pescado y marisco, salteado con esas verduras o en elaboraciones picantes, ya que la cocina de Sichuán tiene aquí una gran presencia. Probamos el buey de mar, razonablemente picante ycomplicado de comer, pero con un magnífico caldo con pasta al dente. De la carne, lo mejor es el pato, por ejemplo el crujiente con salsa picante. Para paladares menos aventurados aventurados está muy rica la pechuga al estilo Waitan, que se cocina a fuego lento, y que resulta más jugosa de lo que aparenta. Los postres, como es habitual, son prescindibles. Pero se puede acabar el menú al estilo chino, con una sopa caliente. Están francamente buenas.